La asociación mayoritaria de armadores del puerto de A
Coruña, Pescagalicia-Arpega-O Barco, envió esta semana un escrito a
la conselleira de Pesca, Carmen Gallego, en el que urge la actuación
de la Xunta ante el desplome de los precios en primera venta. Exigen
que “interceda ante la administración central y europea en defensa
de los intereses de la flota pesquera gallega solicitando un
significativo recorte de las importaciones de productos pesqueros”,
a las que achacan la caída de más del 50% de la cotización de la
pescadilla en la lonja herculina.
La entidad, que representa a cerca de un centenar de
embarcaciones pesqueras del litoral y de Gran Sol, denuncia que “la
situación actual es crítica”. Aseguran que si la administración no
frena la entrada de pesca de países de fuera de europa el sector “se
verá abocado irremediablemente a la quiebra económica y al cese de
la actividad pesquera”.
Según los datos que manejan los armadores, los productos
importados copan el 60% de la pesca que se consume. “Sería bueno
-comenta la asociación en su carta a Gallego- si nuestros productos
pesqueros se cotizaran a un valor suficiente que permitiese afrontar
la viabilidad económica de las empresas a corto y largo plazo”. Por
el contrario alertan de que sus capturas “están en precios más bajos
que hace cinco, diez o veinte años”. El caso más preocupante para el
colectivo es el de la pescadilla. Esta especie, una de que se
comercializan en mayor cantidad, se paga este mes a una cotización
media de 2,10 euros por kilo en la rula, frente a los 3,70 que valía
el año pasado. Pescagalicia alerta de que la caída de la cotización
ha sido constante en los últimos años. En 2001 estaba en 4,60 euros
por kilo, recuerdan. Es decir, que desde entonces el valor de la
especie se redujo un 55% y en el último año, un 42%.
Menos ingreso y más gasto > La asociación lamenta que sus
ingresos se reducen porque no pueden competir con productos de
terceros países y “de dudoso origen”, en los que la mano de obra
cuesta menos de la mitad. Así se quejan de que “mientras los gastos
se incrementan año a año, los ingresos se reducen drásticamente en
la misma proporción”, exponen a la conselleira.
El precio del combustible es el principal lastre de sus costes de
explotación, especialmente en los arrastreros, que tienen un alto
consumo de gasoil. Lamentan que de suponer el 20%, en poco tiempo el
carburante ha llegado a copar el 50% de sus gastos, al que deben
sumar salarios, tasas, equipamiento y otras necesidades. Augura que
esta situación “da como resultado una quiebra económica del
ejercicio de la actividad pesquera extractiva, sobre todo para las
flotas de altura y litoral”, las que más combustible precisan.
Los empresarios pesqueros denunciaron ya estos problemas el
pasado mes de junio, durante el paro de flota que en A Coruña llegó
a ser total. Dos meses después siguen sin ver salida a la crisis del
sector que, según advierten, lejos de remontar sigue en declive. El
balance de la lonja del pasado mes demuestra que las capturan valen
menos que antes. La cifra de 2,42 euros por kilo de cotización media
que alcanzó la mercancía es la cotización más baja de esta
década.