SANDRA PENELAS / VIGO Podemos echar mano de miles de recetas para
cocinarlo, pero apenas manejamos información sobre la vida del pulpo común antes
de que llegue a nuestra mesa. Biólogos de la Universidad de Vigo arrojarán más
luz con una investigación sobre la genética y las poblaciones de Octopus
vulgaris en el Atlántico y el Mediterráneo que incluye además el desarrollo de
una técnica pionera para determinar la edad de los ejemplares.
Este dato, que
hasta ahora es imposible averiguar, resulta decisivo para la regulación de las
pesquerías y evitar que se esquilmen recursos, sobre todo teniendo en cuenta la
elevada pesca del cefalópodo en Galicia. "Hace unos años hubo problemas de
escasez, pero no se sabe si fueron debidos al Prestige o a la sobreexplotación.
Por eso es tan importante aumentar el conocimiento sobre el pulpo. Cualquier
estudio pesquero debe incluir la edad", explica el profesor Francisco Rocha, que
lidera este grupo de investigación con Francisco Ramil.
El proyecto
conformará la tesis que elabora la chilena Consuelo Hermosilla en la Estación de
Ciencias Marinas de Toralla (ECIMAT) bajo la dirección de ambos expertos y de un
equipo de genética de la Universidad. También colaboran el Instituto de
Investigaciones Marinas del CSIC, en Bouzas, y el Instituto Español de
Oceanografía.
La especie Octopus vulgaris es la de mayor importancia
comercial en todo el mundo y se encuentra en el Mediterráneo y a lo largo de
toda la costa atlántica europea y de la mitad de África.
Los expertos
realizan pruebas con dieciocho pulpos de la ría, que mantienen vivos en cinco
tanques de laboratorio, además de analizar muestras de ejemplares recogidos en
las costas griegas, italianas, portuguesas o africanas, y otras localizaciones
españolas como Barcelona o Vizcaya.
Durante las próximas semanas, los
investigadores tratarán de demostrar que el estilete, "dos pequeñas espinas
cartilaginosas que el pulpo tiene en su manto y que crecen en capas como de
cebolla" puede revelar su edad. La táctica ya se ha probado en otras especies de
pulpo con resultados "alentadores", apunta Rocha.
Estratos
Según la
hipótesis de los vigueses, cada estrato de dichas espinas correspondería, a
igual que los anillos de los troncos de los árboles, a un determinado periodo de
tiempo. "En los peces se examina el cocolito, una piedra calcárea que tienen en
la cabeza. Cada una de sus capas corresponde a un año", aclara Rocha. Y para
determinar la edad de los calamares se analiza el estatolito, cuya información
se refiere a cada día de vida.
Para saber con qué cadencia se conforman las
capas del estilete los expertos han inyectado a los pulpos tetraciclina, un
antibiótico que deja una marca fosforescente visible a través del microscopio y
que les servirá de referencia. "En quince o veinte días" se sacrificarán los
primeros ejemplares para comprobar resultados.
El estudio también aportará
datos sobre el flujo genético de la especie en sus diferentes localizaciones:
"Hasta ahora no se sabe si hay relación entre los pulpos de la ría de Vigo y los
del Sahara, pero con esta investigación podríamos obtener las primeras
evidencias".