Los 140 asalariados de la centenaria empresa llevan sin cobrar sus nóminas desde noviembre
Los trabajadores abandonaron por la noche las instalaciones de la conservera y esta mañana se manifestarán
Los trabajadores de la empresa conservera Alfageme abandonaron anoche su encierro en las instalaciones de la factoría de la calle Tomás Alonso donde han pasado el fin de semana durmiendo en sacos de dormir como protesta por el impago de las últimas nóminas.
Durante el pasado fin de semana un centenar de empleados han participado en el encierro. Herminia Caride, miembro del comité de empresa explicó que «no hemos cobrado la paga de noviembre y tampoco la extraordinaria de diciembre».
El abandono del enclaustramiento en las oficinas no significa el fin de la movilizaciones. Para hoy está prevista una gran manifestación ante la sede administrativa de la Xunta y que terminará ante las oficinas de la inmobiliaria Promalar.
El encierro y las manifestaciones están respaldadas por los sindicatos UGT y CIG mientras que Comisiones Obreras, según miembros del comité no respalda las protestas,
El dueño de Promalar, Juan Lago Pérez, es el propietario -a través de otra sociedad- de una fábrica cuya gestión tiene encomendada a dos gestores externos que están contratados para llevar las finanzas de la empresa, Francisco Rivas y Pelayo Novoa.
Durante el pasado fin de semana Francisco Rivas se ha puesto en contacto con el secretario del comité de empresa, Rafael Quiñones, para interesarse por los trabajadores e incluso se ofreció para acercarse a la fábrica y dialogar con los encerrados, pero Quiñones le agradeció el gesto y le dijo que no hacía falta.
La empresa está acuciada por una deuda de 14 millones -según el comité- y arguye que no puede pagar las nóminas. El coste de las nóminas es de unos 500.000 euros mensuales. La planta de Vigo normalmente cierra el día 18 de diciembre porque en esa fecha se termina la producción y los trabajadores empiezan a disfrutar de las vacaciones navideñas. En estos momentos los atrasos a trabajadores suman más de un millón de euros. «Nos han dicho que mañana martes nos van a pagar algo, aunque hasta que lo veamos no nos lo creemos», asegura Rafael Quiñones.
Balón de oxígeno
Para hacer frente a las nóminas y comprar algo de materia prima para seguir trabajando la empresa ha solicitado a Caixanova y el Banco Popular un crédito puente de dos millones de euros. Se trata de un balón de oxígeno para poder funcionar, a la espera de que el Igape avale un crédito más cuantioso solicitado a las mencionadas entidades financieras por un monto total de 10,5 millones de euros, una cantidad que todavía no se sabe si Caixanova y Popular están dispuestas a prestar. Esta cantidad permitiría continuar enlatando a la conservera.
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