J. CARNEIRO - VIGO La plantilla de MCíes saldrá al rescate del
astillero vigués. La mayoría de los trabajadores –85 personas– ha aceptado la
propuesta de los administradores concursales de constituir una sociedad anónima
laboral (SAL) para comprar las instalaciones y los barcos en cartera, como única
alternativa al cierre. Fuentes sindicales confirman que la SAL se constituirá en
las próximas semanas y confían en que alcance un capital social de 3 millones de
euros, para lo que han pedido la colaboración de la Consellería de Economía e
Industria.
MCíes presentó el pasado 26 de agosto la solicitud de concurso
voluntario de acreedores forzado por la falta de liquidez para hacer frente a la
deuda que le reclamaban tres auxiliares que trabajaban subcontratadas en sus
instalaciones de Teis (Vigo), entre dos y cinco millones de euros, según fuentes
sindicales.
Ante la gravedad de la situación, la autoridad concursal
trasladó a la gerencia de la empresa, a los sindicatos y al comité que la única
solución para salvar la compañía sería que los trabajadores constituyesen una
SAL y se hiciesen cargo de la gestión del astillero, forzando la salida de sus
actuales propietarios. Esta alternativa ya se utilizó en su día en empresas como
Censa y la extinguida Santo Domingo (actual Armón). En este caso, se trataría de
una medida provisional para sanear la empresa, a la espera de que en el futuro
un posible comprador se haga cargo del astillero.
La mayoría de los
trabajadores aceptó en una asamblea celebrada el viernes constituir una SAL,
para lo que aportarán 30.000 euros cada uno que se obtendrán por la vía de la
capitalización del desempleo, según fuentes sindicales. Capitalizar el paro
consiste en percibir el importe total de la prestación por desempleo
correspondiente en un pago único. Esta opción sólo es posible si lo solicitantes
pretenden montar una sociedad mercantil o cooperativa, como ocurre en este
caso.
Fuentes sindicales confían en que la SAL logre un capital social de 3
millones de euros, lo que permitirá terminar y entregar los barcos que se están
construyendo en el astillero, ayudando a sanear la empresa y evitando posibles
penalizaciones por retrasos. Uno de estos buques es un oceanográfico para el
Gobierno danés, que tiene que entregarse en el plazo de un mes, y en el que
todavía se tienen que invertir 1,5 millones de euros.
En este sentido,
sindicatos y comité pretenden que la Xunta entre en el capital de la SAL a
través de sus sociedades de capital riesgo, y ya han pedido una reunión con la
Consellería de Economía e Industria. Este tipo de sociedades, por su naturaleza,
suelen recibir ayudas públicas para su puesta en marcha.
Pese a todo, los
trabajadores que no quieran adherirse a la iniciativa –hasta ahora sólo ocho han
dicho que no a la SAL– podrán salir de la empresa a través de un expediente de
regulación de empleo, según fuentes sindicales.
Además del oceanográfico para
el Gobierno danés, MCíes tiene en cartera otros dos buques de investigación para
el Instituto Español de Oceanografía (IEO), departamento que ya ha garantizado a
los trabajadores que mantendrá los contratos tras el cambio de titularidad en el
astillero, e incluso está dispuesto a negociar mejoras en la construcción. Cada
uno de estos buques tiene un valor de unos 16 millones de euros.
A estos
barcos se suma un ferry para un armador sueco cuya construcción es todavía muy
incipiente –apenas se han colocado los primeros bloques–, y el megayate cuyo
contrato fue cancelado el año pasado. El casco del buque está en las
instalaciones de MCíes en Teis, y el puente, en las de San Pedro de Sárdoma.