FRAN GUTIÉRREZ SAS - O MORRAZO
Desde que España entró en la Unión Europea en el año 1986 las
subvenciones dirigidas a los armadores con el fin de desmantelar barcos
de altura son una constante, con la consiguiente preocupación en las
familias de O Morrazo que viven de la pesca. Pero en los últimos dos
años esta política, que en su momento se llamaba IFOP (Instrumentos
Financieros de Ordenación Pesquera) y ahora mismo se denomina FEP
(Fondo Europeo de Pesca) se ha hecho más agresiva. Y es que al aumento
de millones apartados para tal fin se le suma el abandono de las
políticas de ayudas a la construcción de nuevos buques, en detrimento
de las subvenciones a grandes plantas acuícolas. Para acceder al dinero
del FEP es necesario que el Estado miembro presente un plan específico,
que en el caso de la flota gallega es el PAF (Plan de Adaptación de la
Flota), diseñado por la administración autonómica en junio del año
2009. Esa última remesa consignó para la Consellería de Mar un fondo de
45 millones de euros, que ya se han repartido entre distintas casas
armadoras para el desmantelamiento de un total de 37 barcos de altura y
gran altura. Muchos de ellos ya se han desguazado y otros se encuentran
amarrados y a la espera de hacerlo.
Los
marineros de la comarca son probablemente los más afectados por estas
políticas, pues la gran mayoría de los barcos que se desmontan con
estas ayudas pertenecen a propietarios agrupados en la Cooperativa de
Armadores de Vigo. De los 37 buques 15 son de palangre de superficie,
la mayoría con sede en Vigo y en A Guarda y que faenan en los océanos
Índico, Atlántico y Pacífico; 16 son barcos del Gran Sol, con base en
distintos puertos de la comunidad, desde Vigo a la Mariña lucense; y
los otros 6 son barcos congeladores, todos ellos tienen su centro de
operaciones en la ciudad olívica. Teniendo en cuenta que la flota de
este tipo de barcos ronda entre los 15 tripulantes de un barco del Mar
de Irlanda y las 30 personas que trabajan en los grandes barcos
congeladores, conocidos como NAFO, el número de puestos de trabajo
directos que pierde el sector con el PAF de 2009 supera los 720. Varios
centenares de los que peligran o ya se perdieron están ocupados por
marineros de O Morrazo. Este dato es todavía más alarmante si se cumple
la máxima, defendida por expertos en la materia, de que cada puesto de
trabajo en alta mar genera cinco puestos en tierra (entre empresas de
transporte, de congelado y de comercialización). Estos datos son los
facilitados por la propia Consellería do Mar a los grupos de la
oposición en el Parlamento Galego. Además, los opositores critican que
en estos momentos las ayudas para desmantelar barcos no siguen un
criterio de antigüedad. “Hai barcos con 40 anos que non se desguazan, e
non están poñendo ningunha condición sobre o estado dos buques para
repartir estes cartos”, asegura el portavoz del BNG en materia de
Pesca, Bieito Lobeira.
Pero esta estrategia de desmantelamiento de
barcos no acaba aquí, pues otros muchos marineros pueden pasar a
engrosar las listas del paro en el presente año 2010, teniendo en
cuenta que las subvenciones ordinarias que la Unión Europea otorga cada
ejercicio podrían reservar una partida presupuestaria de hasta 23,85
millones de euros, en función de las solicitudes de los armadores. En
estos momentos Mar está revisando las peticiones de muchos propietarios
de barcos para acceder a este dinero procedente de Bruselas a través de
la administración estatal.
Causas
Para
Lobeira no se trata de una cuestión de escasez de recursos, pues hay
especies que van en aumento en determinados mares, como es el caso de
la merluza en el Gran Sol, sino de la intención de la UE en diezmar la
competencia que supone la flota gallega frente a la de varios estados
comunitarios que sí fueron declarados Zona Altamente Dependiente de la
Pesca, como Dinamarca o Irlanda. Un ejemplo claro de este agravio
comparativo de la pesca de la comunidad se observa en el banco de
Mauritania, en donde el acuerdo alcanzado en 2006 establecía que podían
faenar en esas aguas 43 barcos europeos, de los cuales 39 serían de
bandera española y 4 italianos. Pero en el año 2008 se revisó el
acuerdo y ahora tan sólo se permite trabajar en Mauritania a 24 naves
españolas, en detrimento de las flotas de Grecia y Portugal. Aún por
encima las licencias para los barcos de Grecia quedaron vacías, pues
ningún barco de este país está trabajando en aguas del estado
norteafricano.