Oenegés y cofradías se dieron cita en Bergantiños para debatir sobre la reforma de la política europea
En el marco de los actos programados en Galicia por oenegés y agrupaciones de pescadores de toda Europa para hablar sobre el cambio de la Política Pesquera Común -que empezará a debatirse en Vigo durante la cumbre de ministros de la próxima semana-, un grupo de representantes de esas entidades visitaron ayer Malpica para conocer de primera mano la importancia de este sector en una localidad tradicional.
Los participantes en el encuentro recorrieron las instalaciones portuarias, visitaron la fábrica de hielo, comieron en la localidad y dieron un paseo por los alrededores, pero antes acudieron al local de la cofradía para mantener un vivo coloquio con Genaro Amigo, presidente del pósito malpicán y de las federaciones que agrupan a estas entidades en el ámbito provincial y estatal.
Allí se puso de manifiesto la necesidad de potenciar la pesca artesanal y de lograr que su voz se escuchada también en la Unión Europea. «El problema ahora es que solo se escucha a la industrial, que solo busca el beneficio a corto plazo, y se olvida de esta pesca que es la que puede ser sostenible», apuntó la responsable sectorial de Ecologistas en Acción y de la organización del acto, Elvira Morote, recogiendo el sentir de muchos de los presentes. Pero también hubo discrepancias a la hora de fijar los límites entre una y otra modalidad.
Así, el propio Genaro Amigo defendió la posición de que el sector del arrastre, tal como se practica en el Cantábrico, no debe ser considerado como pesca artesanal, mientras que el secretario de la cofradía de pescadores de la localidad valenciana de Gandía, Enrique Ferrer, y el presidente de la Asociación de Armadores de Artes Menores de Cataluña (Adamec), Ramón Tarridas, apuntaron a la particularidad de este sector en el Mediterráneo, para defender la postura contraria.
También habló de la difícil convivencia entre las prácticas tradicionales y las modernas Knud Andersen, representante de The Danish Society for a Living Sea, al plantear el problema de la introducción de embarcaciones con grandes motores, lo que también puso de manifiesto la existencia de distintas ópticas al respecto. «Lo que en algunas zonas -señaló Amigo- puede ser sinónimo de mayor esfuerzo pesquero, aquí puede significar únicamente una mejora de la seguridad a la hora de escapar de un temporal».
Otra de las cuestiones que fue abordada y que se está poniendo de manifiesto también en la Costa da Morte es la convivencia entre la tradición pesquera y el auge del turismo en muchas localidades del litoral. «Lo que tenemos que preguntarnos es qué queremos, porque en muchas zonas se le está dando más apoyo y dinero al turismo que a la pesca y esto provoca que aumente el precio del suelo y que nuestros hijos ya no puedan vivir en sus propios pueblos», apuntó Danielle Le Sauce, representante de la organización francesa Collectif Pêche et Développement.
Tras el coloquio, en el que intervinieron muchos otros participantes, Morote reiteró que «hay que homogeneizar las diferencias y potenciar lo que tenemos en común para evitar que la pesca artesanal vuelva a quedar al margen en Europa».
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